El Real define "suerte" como: Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual.
¿Es verdad entonces que los jugadores, entrenadores, y demás componentes de un equipo tenemos suerte en un partido, o en la vida misma?
¿Debemos adjudicar determinadas situaciones que nos benefician o nos perjudican y que no sabemos exactamente por qué se producen (las razones de ese resultado) a la suerte?
¿O estas situaciones favorables son causa directa (o quizás indirecta) de nuestra acción?
Quizás nuestra visión o razonamiento en un momento determinado, abultado éste por la presión, la motivación o la desídia del momento, nos lleve a creer que ha sido cosa de la suerte (yo entiendo entonces la suerte que debe ser un ser invisible que baja y nos ayuda, algo así como el espíritu santo...)
Difícilmente se le puede atribuir un resultado, por ínfimo que sea, a "algo" que no sabemos bien qué es lo que es.
La suerte... ¿existe la suerte de este tipo? Creo... definitivamente no.
Pueden florecer ahora pensamientos del tipo "¿y si la meto de medio campo de espaldas, y tiro 20 más y no toco ni aro, eso qué es?"
Pues eso es un tiro que has tirado bien, de espaldas y de medio campo, y no sabes cómo, ya que no se tienen quizás los suficientes conocimientos ni técnica para volver a repetirlo. Y hablamos concretamente en este caso de ese tiro, de nada más; no aplicable a nada más. La diferencia se puede apreciar en que, si sigues practicando esto, al final el porcentaje de acierto subirá; por lo tanto el meterla o no se debe al TRABAJO de este concepto o contenido -de manera eficaz-, no a la mera suerte.
Quizás también pueden aparecer pensamientos de angustia al ver que todo el trabajo de la pista depende, directa o indirectamente, de nosotros; así como la presión de tener toda esta responsabilidad. Es por eso que a veces nos obcecamos en cierta cosa porque no aparece el resultado esperado, y lo adjudicamos a la suerte ("Hoy no meto una, así que hoy no tengo suerte..."). No, dí mejor que hoy no estás fresco, descansado, concentrado o no eres suficientemente bueno o correcto en esa situación para meterla, no que no tienes suerte.
Creo firmemente que aquél que confia sus resultados, o parte de ellos, así como su proceso de enseñanza-aprendizaje a la suerte nunca será un ganador.
Hablamos de aquellas situaciones en que puedas incidir con tu actuación, claro (otras cosas, como la lotería, evidentemente no corresponde ahora).
Todo esto, entender este concepto, dejarlo de lado y no creer en su presencia en ciertos momentos nos beneficiará sin duda alguna a largo plazo.
Olvidar la suerte como causa nos hará más responsables, más ambiciosos, tendremos un mayor espíritu de superación.
Seremos ganadores, siempre.
Raúl.
sábado 13 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Hi estic completament d'acord ;) :P
ResponderSuprimir(Y)
ResponderSuprimir