No sé si os habéis parado a pensar en algún momento pasado de vuestra vida en que esta misma impotencia os quemara y aplastara por dentro sin poder solucionar realmente la situación a la que estábais expuestos... ¿Qué pensásteis en ese justo momento? Seguramente que no variará demasiado esta definición de la que pueda dar otra persona en la otra punta del mundo al mismo tiempo y características.
Pasa...normalmente la vista se nubla, la cordura desaparece, la mente (en último, o primer término) deja de desempeñar su verdadera función y se convierte en un lastre que sólo te recuerda aquello negativo a lo que has estado expuesto con anterioridad, todo lo malo que puedes llegar a ser. Y eso es terrible.
Luego, las piernas dejan de funcionar y parece que alguien, totalmente contrario a tu juicio, estire poco a poco y cada vez más fuerte hacia abajo los brazos haciendo imposible separarlos más allà de unos pocos centímetros de nuestra cadera; te aplasta contra el suelo haciéndote cada vez más y más pequeño...
Y sólo ves a partir de una escala de grises; con muchos tonos y variantes, eso sí, pero gris al fin y al cabo.
Esta situación es realmente angustiante, ya que es tremendamente complicado plantarle cara y salir airoso de ella para poder ser de nuevo tú mismo, poco más tarde, y poder desarrollar todas tus virtudes. En todo tu esplendor, vaya.
Algunas fases finales (luchando por no quedar último) y algunos torneos suelen ser los más altos y duros exponentes a los que habrá que enfrentarse si es que no queremos caer en la desazón y echarlo todo a perder en el momento justo en el que este sentimiento se adueñe de tu ser.
Y justamente esto pasó hace nada, en un tercer partido que nunca debió jugarse (justamente en estos torneos de pretemporada, prólogo del inmediato comienzo de la competición) dadas las condiciones que se presentaban poco antes del salto inicial.
Jugadoras ausentes, jugadoras no demasiado (por no decir
Y así fue.
Y no es que empezáramos mal, no. Empezamos fuerte y agresivo en defensa, corriendo como (casi) debíamos correr y haciendo las cosas decentemente.
Pero es que la pelota no quería entrar. Algo estábamos haciendo mal.
Y no soy de los que creen en la suerte en este tipo de cosas. Decir "hoy no hemos ganado porque no hemos tenido suerte en el tiro" me parece ligeramente hipócrita, rehuyendo así de la responsabilidad que la resolución de hacer bien o no un lanzamiento otorga. Que la pelotita acabe entrando o no, distanciada tan siquiera por unos milímetros, no es cuestión de suerte; es cuestión de tirar o no tirar bien.
Pero esto es un tema con el que me ensañaré otro día.
Volviendo a lo que nos ocupa... Poco a poco íbamos desacelerando el ritmo del partido, íbamos bajando los brazos, fallando canastas aparentemente fáciles y poniendo moqueta en toda la pista para que se pasearan por ella, a la vez que nos íbamos transformando en meros espectadores, dejando así de llevar iniciativa y JUGAR.
Poco a poco esta misma impotencia nos íba (o al menos a las jugadoras, que en la pista son más viscerales que nadie) llenando el corazón al no salirnos las cosas como realmente esperábamos...
Acabó el partido con una diferencia reflejada en el marcador más grande que la verdaderamente existente entre los dos equipos; pero parece ser que no se pudo hacer mucho más en ese momento, todo toca a su fín.
El trabajo árduo llega ahora; valorar objetivamente (y lo que es más importante, enseñarles a ellas a valorar objetivamente) todo lo sucedido para aprender, al fín, y corregir aquéllo corregible para seguir subiendo.
El talento sin esfuerzo, la mayorís de veces, no obtiene buenos resultados (y menos en formación). Lástima que a veces existen circunstancias ajenas al propio juego y que no tienen solución inmediata por lo que hacen que este esfuerzo, finalmente, acabe siendo banal. Lástima.
"El éxito consiste en vencer el temor al fracaso" es algo que hay que pregonar.

Mai havia llegit res d'aquest bloc, està molt bé Sr. Maqueda.
ResponderSuprimirÉs molt cert que l'estat anímic influeix i repercuteix directament en tot allò que un fa mentre deambula per la vida. I en l'esport en igual mesura... o més. Per això és important animar els companys jugadors si fan alguna cosa malament. Un ha de creure en les seves possibilitats, malgrat falli (tots fallem). Cal ser capaç de deixar enrere una mala acció per encarar les properes amb confiança. I això crec que s'ho ha de saber crear un mateix. Si t'enfonses en un partit, no tornes a sortir a la superfície.
Així que segueix endavant amb les jugadores shaval, que aquí de fracàs poc.
Esee paartiidoo el ultimo que maal lo paseTT'
ResponderSuprimirMe a gustado mucho tu escrito era como bolber a repetir el partido..Pero almenos NOS esforcemos i eso es lo que cuenta,no?
El proximo partido a ponerle mas ganas i aver que hacemos,auqnue ai un par de lesionadas todo saldra para alante.
At:R*
Abeeer cuuando haces otro escrito que son interesantes :D
ResponderSuprimir